Ya casi lo tienes.

La fugaz idea que te despertó de aquella larga siesta, te arrancó de la comodidad de tu sofá y te llenó de ideas la cabeza está a punto de comenzar.

Tienes un proyecto y vamos a ayudarte a hacerlo realidad, pero antes tienes que decidir qué estilo vas a ponerle a tu casa. O mejor dicho, qué estilo le va mejor a tu vida.

Con la llegada del frío, pasamos cada vez más tiempo en el interior de nuestras casas, las horas se acortan y las reuniones sociales se estiran y estiran.

Tu hogar es tu refugio, y desde KUIKO, te proponemos diferentes estilos con los que expresar todo lo que llevas dentro.

En esta primera entrega hablaremos del estilo Nórdico, Rústico, Industrial, Minimalista y Retro. 5 propuestas para darle a tu reforma el remate que necesita. 5 propuestas para darle un nuevo aire a toda tu vida.

Estilo Nórdico

Cuando los inviernos duran más que una película de sobremesa de Antena 3, entonces necesitas hacer del interior de tu casa un lugar cómodo en el que hacer tu vida.

Pese a lo triste que podría parecer vivir en Noruega, Suecia o Dinamarca, la clave de la decoración nórdica se basa en que tu bienestar y el de quiénes te rodean sea el elemento central sobre el que gira el diseño de toda la vivienda.

El estilo nórdico se caracteriza, esencialmente, por aprovechar al máximo las fuentes de luz natural de las que dispone la vivienda. Por eso, la decoración se hace utilizando materiales como la madera (de roble, arce, haya o pino), muebles de colores blanco, menta y beige, y paredes lisas que ayuden a reflejar la luz exterior.

Los muebles de IKEA nos dan otra clave sobre la personalidad de este tipo de hogares. Las líneas rectas, la funcionalidad y el espacio de almacenaje importan mucho cuando pasas mucho tiempo en casa. La sencillez y sobriedad es clave.

En un segundo nivel de importancia, el estilo nórdico también juega con las formas geométricas y las telas de diferentes materiales con las que resguardarse del frío y pasar una amena tarde leyendo delante de la chimenea.

Pero ojo, no hace falta vivir en una casa sin calefacción o en una de las provincias menos luminosas de la península ibérica para animarte a vivir como un nórdico.

Estilo Rústico 

El estilo rústico está muy asociado en el imaginario colectivo con aquella casa de campo que tenían tus abuelos o tus primos en la sierra.

En esa casa rústica familiar que cobijas con mimo en un lugar de la memoria se repiten, invierno tras invierno, las mismas tradiciones, las mismas historias del “abuelo cebolleta” y los mismos rituales en el momento en que los jóvenes de la tribu se convierten en adultos.

La decoración rústica no es para todos los espacios ni las localizaciones. Necesitas, de antemano, que el edificio en el que vives sea una construcción antigua que puedas desnudar para dejar sus vigas de madera a la vista, que tenga paredes de baldosa o piedra y, ya de paso, una gran chimenea. No tiene sentido intentar recrear este espacio en un piso de 40m2.

El estilo rústico incluye, además, colores cálidos en todas sus estancias, y una ausencia casi completa de elementos tecnológicos a primera vista.

En cuanto a los textiles, encajan muy bien los linos, el algodón o la lana; y ten en cuenta que, para hacer una alusión perenne al pasado, deberás repartir por toda la casa herramientas antiguas o piezas artesanales que conserven ese aire primitivo de haber sobrevivido a muchos telediarios.

Estilo Industrial

Este estilo surge durante la reconversión de antiguos espacios industriales en lofts para personas solteras y profesionales que querían vivir cerca del centro de la ciudad pero sin gastarse un presupuesto estratosférico.

Ha sido tan popular, que la autenticidad de sus comienzos se ha exportado a espacios reformados y nuevos edificios en todas partes de Europa.

El estilo industrial, como su nombre indica, está caracterizado por una decoración a lo bruto, sin complejos, que enfatiza los materiales de construcción, con ladrillos, hormigón, maderas sin tratar y vigas de metal (pintadas de negro) o tuberías expuestas por toda la casa. 

El ambiente que crea es irremediablemente moderno, pero también ecléctico a nivel temporal. Combinan bien muebles futuristas con piezas retro o incluso steampunk, siempre que conserven ese carácter atemporal de los materiales en bruto.

La iluminación de estos espacios se diseña para crear fuertes contrastes, con grandes zonas iluminadas y otras en total penumbra; de ahí que se abuse de bombillas enormes con filamento de cobre sin pantallas.

Los colores predominantes son el negro, el gris, el naranja cobre y óxido, con la posibilidad de añadir alguna esporádica nota de color en la que centrar la atención. Respecto a los materiales: el cuero y las pieles ayudan a dar calidez a un concepto muy frío de hogar.

Estilo Minimalista 

Esta tendencia de decoración interior gana adeptos conforme pasa el tiempo y todo lo que ocurre en el exterior se hace cada vez más caótico e incomprensible. El minimalismo vuelve con fuerza, año tras año, y siempre estará ahí.

Se basa en el precepto de que “menos es más”. Una máxima con la que uno de sus mayores precursores, Mies van der Rohe, arquitecto archiconocido a nivel mundial y último directo de la Bauhaus, se planteaba cada una de sus obras.

En los espacios minimalistas se promueven la sencillez y ausencia de ornamentación o muebles recargados, pero sin incurrir en privar de estilo y comodidad a quiénes los habitan.

El estilo minimalista utiliza exclusivamente el color blanco y negro, por la ausencia de tonalidades y matices que estos incluyen, pero no por ello la decoración tiene que ser de película muda.

Las líneas estilizadas o formas geométricas pueden ser muy expresivas, y de hecho, deben serlo para dar coherencia a espacios que, al estar tan mínimamente decorados, podrían denotar frugalidad si careciesen de un “hilo conductor” que los enmarcase como elementos pertenecientes al mismo espacio.

Estilo Retro o Vintage 

Una vivienda retro o vintage es lo más parecido a un ring de lucha libre mexicano: aquí casi todo vale.

Este estilo toma como inspiración el estilo clásico, pero revisitando décadas más modernas – los años 30, los 50, 60 y 70, y robando muebles icónicos que marcaron época en Dinamarca, Inglaterra, Francia o Italia.

Es de lo más natural, por tanto, encontrar una cafetera italiana de diseño de los años 70, sobre un aparador danés de la década de los 50. Y lo mejor de todo es que, con un poco de gusto, – y algo de presupuesto – épocas y países distintos hacen match en tu hogar.

Líneas curvas, estampados florales y contrastes cromáticos son los protagonistas de este estilo. Se busca, además, que cada pieza tenga un significado especial para así convertir la vivienda en un museo que narre nuestra historia personal. El objetivo es que tu hogar sea un espacio tan único como tú.

¿Minimalista o Industrial?¿Rústico, Vintage o Nórdico? Cada estilo se adapta de una manera a tu ritmo de vida, en una futura edición exploraremos otros cinco estilos que pueden irle muy bien a tu hogar.

Sea cual sea el que mejor te encaje, necesitarás de la ayuda de profesionales cualificados para hacerlos realidad, y ahora que ya sabes que en KUIKO.ES puedes encontrar a los mejores de tu zona, sólo te hace falta dejarte inspirar.

 

 

 

Escrito por:KUIKO

2 replies on “5 estilos de decoración interior para rematar tu reforma (I)

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