Renovar el suelo, ya sea por desgaste o por estética, es una de las reformas que más influye en cómo percibimos nuestra vivienda, tanto a nivel visual como de confort.

Para crear un entorno armónico e integrado es muy importante elegir correctamente el tipo de suelo y su tonalidad, que deberá estar en sintonía con la iluminación (más o menos intensa, más cálida o más fría) y el color de las paredes.

Por eso, por norma general, al elegir un suelo para una vivienda más que resistencia y durabilidad, suele buscarse algo que transmita principalmente calidez y proporcione a la vivienda una imagen más acogedora.

Y no olvides algo fundamental: el tacto que ofrece el suelo y las sensaciones que te transmite, sobre todo con los pies descalzos, es un factor a tener muy en cuenta. A fin de cuentas un suelo es… para pisarlo.

Paso 1: Elige el tipo de suelo

Cambiar el suelo puede resultar una obra pequeña, pero su efecto sobre la vivienda es brutal, haciendo que parezca una casa totalmente distinta.

¿Obra pequeña? Sí… ya que cada vez hay más tipos de suelos que pueden instalarse sin tener que retirar el  ya existente con lo que se gana mucho: menos tiempo de reforma, menos polvo, menos escombros, menos problemas.

Eso sí, de lo que no podrás librarte es de tener que retirar todo lo que va encima: muebles, alfombras, elementos de decoración, etc. Es algo a lo que volveremos más adelante.

Y un último consejo antes de presentar los principales tipos de suelos disponibles: a la hora de realizar tu elección ten en cuenta el clima del sitio donde vives. En zonas frías, nada funciona mejor que la madera para proporcionar calidez, mientras que en zonas calurosas, la piedra o la cerámica ofrecen un frescor muy de agradecer.

Suelo pintado

Empezamos por una de las opciones más desconocidas para cambiar el aspecto del suelo. Pintarlo. Algo que funciona especialmente bien en suelos de madera, baldosa o cemento, siendo muy importante la elección del tipo de pintura en función del suelo que desea trabajar.

¿A favor? La rapidez y el coste.

Suelos vinílicos

Una de las opciones más clásicas, de la que puedes encontrar gran variedad de formatos y colores que imitan cualquier otro acabado: madera, piedra, baldosa…. Cierto que tienen fama de ser suelos poco duraderos, pero a día de hoy han mejorado mucho su calidad. Resistentes a la humedad y muy fáciles de instalar, colocar suelo vinílico en un piso de 70 m² raramente superará los 3.000 €.

Suelos laminados

Si te gusta el aspecto y tacto que proporciona la madera pero buscas algo más económico, los suelos laminados son la opción ideal. En ellos, diferentes láminas (de materiales derivados de la madera que han sido prensados) se conectan unas con otras como si fuera un puzle. Suelen tener una impresión fotográfica del material al que imitan, aunque a día de hoy los de buena calidad incluyen relieves para que resulten más creíbles. Hay muchísimos precios, en función de la calidad, a partir de 10€/m2.

Suelos de Microcemento

Muy de moda últimamente, este tipo de suelos ofrece una estética industrial similar a la elegancia del hormigón pulido. Suelen presentar un grosor de unos 2-3 mm y tienen la ventaja de que pueden colocarse directamente sobre una gran variedad de pavimentos ya existentes. Al aplicarse “manualmente” en forma líquida, cada suelo resultante es único. Además, es posible elegir entre varias tonalidades y acabados: brillante, mate, satinado… El precio de un suelo de microcemento en una estancia de 25 m² puede rondar los 1.500 €.

Otros tipos de suelo

En el mercado también encontrarás desde opciones más tradicionales como la madera, tarimas flotantes, cerámica, piedra o mármol, hasta suelos biodegradables de linóleo o de resina epoxi, un material sintético de gran resistencia ideal para suelos continuos sin juntas.

Paso 2: Selecciona solo a profesionales homologados

Para estar tranquilo a la hora de contratar tu reforma y mientras realizas la misma, es muy importante que el profesional que elijas te aportarte unas garantías mínimas. ¡Dejar tu vivienda en las mejores manos es fundamental!

A- Pídele referencias de otros cambios de suelo que haya realizado.

B- Asegúrate de que el profesional cuenta con un seguro de responsabilidad civil: esto te garantizará que si surgiera algún problema con el proyecto (especialmente con terceros) el profesional pueda responder y tu presupuesto no se dispare.

C- Haz seguimiento de las modificaciones de presupuesto: valida personalmente cualquier cambio antes de que se pongan manos a la obra.

D- Solicita tu factura: para que te la puedan proporcionar el profesional deberá estar dado de alta (en caso de ser autónomo). La factura del cambio de suelo es lo que te servirá como garantía de hasta dos años para cualquier desperfecto que puedas identificar después de la reforma.

Para garantizarte que el profesional que contrates cuenta con estos cuatro puntos, contrata tu profesional a través de KUIKO porque todos ellos han pasado por un proceso de homologación para poder trabajar a través de la plataforma.

Paso 3: Compara precios con partidas homogéneas

Cuando pidas presupuesto a los profesionales, asegúrate que todas las propuestas incluyen los mismos conceptos y que el alcance de la reforma es la misma.

Podrías elegir a un reformista porque su precio es aparentemente muy barato pero que en realidad no haya tenido en cuenta que hay que eliminar el suelo que tienes actualmente o que hay que hacer una nivelación previa a la instalación del suelo nuevo.

Confirma que tu comparativa de presupuestos incluye todo lo necesario para la reforma para evitar que el precio final de tu reforma se dispara.

Si buscas tu profesional de suelos aquí, en menos de dos minutos podrás ver precios de los mejores profesionales de tu zona y comparar cuánto te costará exactamente la misma reforma por parte de diferentes empresas de reformas. Entra en Obras y Reformas y, en el apartado de Pavimentos podrás presupuestos del suelo que quieras.

Paso 4: Comienza la obra

Pero antes… retira todos los muebles y elementos de decoración. Para poder conseguir tu suelo nuevo, es fundamental que el espacio esté diáfano.

En función de la opción de suelo que hayas escogido y la duración prevista de la obra puedes hacerlo tú mismo moviéndolos de habitación a habitación, aunque también tienes la opción de contratar a una empresa de mudanzas para llevarlos a un guardamuebles.

Y durante la obra, no te olvides de verificar cualquier modificación de presupuestos antes de que la empresa de reformas que elijas se ponga manos a la obra con la nueva partida. Confirma y aprueba la modificación de presupuesto, preferiblemente digitalmente, para que quede todo registrado.

¿Te ha surgido alguna duda más con tu cambio de suelo? ¿Te gustaría hablar con un arquitecto para que te aconsejara? Déjanos un comentario o contacta con nosotros directamente.

Escrito por:KUIKO

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