Aparcamos la máquina del tiempo hace un par de meses, y queremos volver a activarla de nuevo para seguir descubriendo cómo evolucionó el hogar desde que lo dejáramos allá por la época de la Antigua Roma.

Nos quedamos viendo algunos de los “inventos” que el Imperio Romano había desarrollado, como el agua corriente, los gimnasios y teatros o una versión primitiva del aire acondicionado y de la calefacción.

El siguiente gran avance romano es uno de los últimos que nos dejó antes de su caída en el 476 d.C.

Las denominadas insulae fueron los primeros bloques de pisos que existieron en el planeta. Surge entonces el concepto de “vecindad”, algo sin lo cual no concebiríamos nuestra sociedad de hoy en día.

Las insulae permiten que más personas habiten un terreno ya que eran construcciones verticales de hasta cinco pisos.

Se dice que gracias a las insulae, además de crecer las ciudades, se sientan las bases de lo que sería la clase media.

Edad Media

 La edad media es una época predominantemente oscura, en la que la Iglesia merma el conocimiento y el progreso arquitectónico se estanca.

Los esfuerzos técnicos se orientan al terreno militar y se crean grandes desigualdades entre los más ricos y los más pobres.

Durante muchos siglos, la gente vive a la sombra de un castillo y su señor feudal, y la economía – predominantemente agraria – no es lo suficientemente productiva como para permitir una mejora en las condiciones de vida de quiénes la trabajan.

El escaso beneficio que se obtiene de la labor, acaba muchas veces en manos de la Hacienda feudal, que se encarga de proteger a sus vasallos a cambio de la protección que brinda el castillo.

Los hogares son predominantemente rústicos y muy sencillos. No existe apenas la decoración. Están generalmente construidos de paja, barro o mortero y madera.

En este sentido, no es hasta 1492 en que el planeta da un salto de gigante con el descubrimiento de américa.

Descubrimiento de América y Colonialismo

 Con el Descubrimiento de América, nace una próspera clase mercantil de la que se originará la clase media.

El mundo se expande y las posibilidades parecen ahora infinitas.

Las rutas comerciales se refuerzan para traer ingredientes, materiales y riqueza a la sociedad europea.

El mobiliario empieza a incluir materiales de ultramar, los gustos se diversifican y empieza a aparecer la moda.

A raíz del colonialismo, asistimos a las primeras ciudades contemporáneas, fruto de planos urbanísticos que pretenden contener y ordenar el crecimiento de la población.

Solo hace falta comparar los planos de las ciudades de “El Viejo Continente” con las urbes de “El Nuevo Mundo” para comprobarlo.

El crecimiento de los núcleos urbanos es efervescente, y con el estallido demográfico llegamos a la Revolución Industrial.

Revolución Industrial

 Los avances tecnológicos acumulados hasta la fecha desencadenan el mayor conjunto de transformaciones económicas desde casi el Neolítico.

La consecuencia más importante de la producción en masa es el abaratamiento del consumo privado. Esto facilita la creación de una clase media y burguesa cada vez más extendida.

Una clase media más consciente y dispuesta a consumir para distinguirse del resto.

 El poder pasa de ser ostentado por una sola persona, a pertenecer a miles de emprendedores y empresarios.

El hogar se llena de nuevos bienes de consumo y para cuidarlos y limpiarlos se crea el servicio doméstico.

Un servicio que se desarrolla de manera libre y pactada, y no en una situación de servidumbre o esclavitud como ocurría en el pasado o en otras partes del mundo.

Otra consecuencia de trabajar por cuenta ajena y bajo un contrato laboral, es que más y más personas acceden a empleos y sueldos, con lo que el número de hijos que se puede permitir una familia aumenta considerablemente.

Los hogares crecen. Las cocinas se amplían, y también lo hacen los baños y los salones.

El Siglo de los Inventos

El Siglo XX marca un antes y un después en el confort y aspiraciones de la mayoría de la sociedad, y establece un nuevo canon de lo que debería ser e incluir un hogar.

El poderoso crecimiento económico que le precede, la industrialización y la democratización de la electricidad, pone el esfuerzo tecnológico en el desarrollo de nuevos “aparatos domésticos” que todavía no se habían visto en nuestras viviendas.

Fruto de estos avances son el frigorífico, el aspirador, la lavadora, la plancha a vapor, la televisión o el lavavajillas.

Pronto, si se observa de lejos la línea temporal de la Historia, llegarán los teléfonos móviles, los ordenadores y el Internet.

Todos ellos completarán el concepto que tenemos del hogar.

¿Qué has aprendido en este viaje a la historia? ¿Te ha parecido interesante visitar el pasado del hogar?

En cuanto al futuro de las viviendas, poco podemos decir más allá de que si la tuya necesita una reforma o un mantenimiento, puedes encontrar a los profesionales que necesitas desde nuestra plataforma KUIKO.ES.

Escrito por:KUIKO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *