De Lunes a Viernes, de 9 de la mañana a 6 de la tarde.

40 horas laborales que, según nuestra percepción subjetiva del tiempo, pueden parecer muchas horas más.

De hecho, hagamos un rápido experimento.

¡No vale hacer trampas! Contesta sin mirar google.

¿Qué porcentaje de tiempo crees que pasas semanalmente en la oficina?

  1. Aproximadamente el 50% de la semana
  2. Más o menos un 25% de la semana.
  3. Más del 65% de la semana.
  4. Un 43% de la semana.

La mayoría de las personas elegirán la primera opción.
De hecho, las personas que se sientan muy incómodas en su espacio de trabajo pensarán que la correcta es la tercera opción.

La realidad es que pasamos menos de una cuarta parte de nuestra semana de 168 horas – la opción correcta es la B – en nuestros espacios de trabajo, pero la percepción que se tiene de ese tiempo es muy distinta.

Puede llegar a ser infernal.

Si el aire acondicionado se ha estropeado, las goteras del piso de arriba te impiden concentrarte o una de las luces de tungsteno está mandando códigos morse, tienes la solución profesional que necesitas en apenas unos sencillos clicks y por menos dinero del que esperas.

Pero, ¿y si lo que hace que tu oficina sea un lugar al que nadie quiera asistir, no son las cosas que debes reparar, sino cosas que puedes mejorar?

No vas a tener más remedio que hacerle una reforma e implantar una serie de medidas para que tus empleados no sientan que mueren un poquito dentro con cada minuto que trabajan en ella.

Pero primero una breve introducción de qué ha motivado que puedas plantearte cambiar algunas cosas… ¡Sigue leyendo!

Nacimiento del WiFi y muerte de la oficina convencional

Fue alrededor del año 2000 cuando se inventó el WiFi y el uso que hacíamos de Internet dejó de depender de cables y clavijas.

Muchos pensaron que los espacios de trabajo a los que estábamos acostumbrados dejarían de existir.

No sólo nos podríamos levantarnos de nuestras sillas y “romper con nuestras cadenas”, esta innovación daría luz a una nueva oficina sin fronteras, que daría la vuelta al mundo conectada a una misma red de trabajo las 24 horas al día y que nos permitiría compaginar mejor la vida laboral con la personal.

La realidad es que ese modelo de trabajo a distancia ha demostrado, en la práctica, arrastrar tantas deficiencias como las que tenía la oficina de tipo colmena.

Es por ello que el trabajo presencial está volviendo con fuerza y lo hace con energías renovadas. En esta publicación te daremos algunas ideas para revolucionar tu espacio de trabajo.

Empieza por la base

Diseñar un entorno de trabajo bonito no es una decisión estética, sino parte de una estrategia más grande que se basa en hacer agradable el tiempo que los trabajadores pasan en el interior de la oficina.

Conseguir un entorno laboral que fomente la productividad debe tener en cuenta todas las sensaciones que nos transmite lo que nos rodea.

 La textura de las superficies, el aroma de la oficina después de que se limpie, el sabor del café de la máquina, la diversidad cultural de la gente que la habita, las voces de tus compañeros y compañeras, la presencia de naturaleza, en forma de vegetación o de mascotas…

Haz un listado de qué es lo que compone tu oficina a día de hoy. ¿Quiénes sois?¿A qué os dedicáis?¿De qué espacio disponéis?¿Qué necesidades tenéis?

Hazte con un buen plano de la oficina y realiza una encuesta entre tus empleados; sus sugerencias te ayudarán a hacer más cómodo el espacio que habitan.

Sigue con un 70% de espacios abiertos

(No, no hace falta que sea un 70% exacto).

El día a día del trabajo tiene muchas fases, momentos y situaciones que hay que saber gestionar y repartir por el plano.

Lo ideal sería que el 70% de la oficina estuviese diseñado como un open space, es decir, un espacio abierto. Y que las sillas no tuviesen dueño.

Estos entornos abiertos borbotean con interacciones, intercambio de información, colaboración y trabajo en equipo. Esencial para tu empresa.

El hecho de llegar a la oficina y poder decidir donde y con quién quieres sentarte brinda una gran sensación de libertad a los empleados. Esta tendencia se llama hot-desking y está demostrado que impulsa la productividad de toda la plantilla, mejora el ambiente de trabajo y crea amistades interdepartamentales que nunca antes se habrían fraguado.

Y sí, la idea es que existan sillas para todos.

Distribuye espacios cerrados en el 30% restante

En el resto de espacio de trabajo se deberán repartir salas de reuniones, insonorizadas y de distintos tamaños, espacios destinados al descanso, con sofás, pufs, hamacas o mantas y zonas dedicadas al brainstorming, en las que poder generar ideas o trabajar de manera colaborativa.

Co-mpartir, Co-crear y Co-laborar haciendo uso de las 3 dimensiones

Con un 100% de la superficie ocupada, aún tienes la posibilidad de crear nuevos espacios y reciclar los ya existentes aprovechando las paredes y cristaleras que te rodean.

Puedes aprovechar una pared lisa y sin decoración que se encuentre en un lugar de paso para cubrirla con pintura de pizarra y así transformarla en un foro en el que compartir ideas o frases, o mantener un status laboral.

Tú pones los límites. Deja volar un poco la imaginación, inspírate en otras reformas en oficinas y espacios de trabajo, pero ten siempre en cuenta que las decisiones se toman mejor si están en sintonía con la opinión y sugerencias del resto de trabajadores.

Nosotros ponemos el presupuesto. Y te damos tres de manera gratuita y sin ningún compromiso. Elige al profesional que necesitas para la reforma de tu entorno de trabajo.

Escrito por:KUIKO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *