Plantear una reforma es un paso muy importante y especial. Marca el comienzo de algo nuevo: la oportunidad de construir nuestro día a día.

Pero antes de ponerte manos a la obra, hay algunos aspectos fundamentales que debes conocer. Si sientes que algunos conceptos se te escapan o que no sabes por donde empezar, respira.

Te enseñamos cómo convertir esas inseguridades iniciales, en un proceso sencillo y lleno de tranquilidad.

Para ayudarte a resolver todas las posibles dudas que te puedan surgir en tu nueva reforma, te presentamos una recopilación de nociones básicas que te ayudarán a tener todo controlado y familiarizarte con términos nuevos.

Diferencias entre obras menores y obras mayores

Lo primero que tenemos que conocer son los distintos tipos de obras que existen. No es lo mismo construir una vivienda desde cero que reformar, ¿verdad? Según el alcance de la reforma, el proyecto estará sujeto a unas licencias y particularidades concretas que deberás conocer.

Las obras mayores son aquellas que requieren la elaboración y aprobación de un proyecto técnico. Son más complejas, requieren más tiempo y afectan a los elementos estructurales.

En concreto, ¿qué construcciones se consideran obras mayores? Las obras nuevas y las obras de nueva planta son los principales tipos de obras mayores, pero no son las únicas. También se incluyen dentro de esta categoría las obras que modifican la estructura del edificio, zonas comunes, cambios en la altura o volumen y o la rehabilitación de inmuebles.

¿Y si quiero convertir un local comercial en una vivienda? Sí, también se considera una obra mayor.

Por su parte las obras menores son mucho más simples, requieren una menor inversión económica y no implican cambios estructurales en los edificios.

Como regla general las reformas sencillas entran en esta categoría de obras menores: cualquier tipo de reparación, cambio de suelos, cerramiento en terrazas, instalación de aire acondicionado o calefacción, etc. Es decir, todos aquellos cambios que no afecten a la configuración arquitectónica ni a elementos esenciales del edificio.

Cómo tramitar las licencias y permisos

 ¿Ya tienes claro los dos principales tipos de obras que existen? ¡Genial! Es momento de dar el segundo paso: saber qué licencia es necesaria para llevar a cabo una reforma.

Para una obra mayor necesitarás un permiso de construcción o licencia urbanística. Se trata de un trámite que acredita que tienes permiso para realizar una obra. Es obligatorio y debes abonar las tasas estipuladas. Para solicitarlo debes acudir a tu administración local.

Allí te indicarán qué requisitos necesitas y cómo llevar a cabo todo el papeleo. Puede parecer que es un proceso muy complicado, pero piensa en tu nuevo hogar…. Merece la pena, ¿verdad?

Si por otro lado tienes claro que tus reformas entran dentro de las obras menores, todo será más rápido. Como regla general solo deberás abonar una tasa, que variará en función del coste de tu reforma, y presentar una pequeña memoria del proyecto junto al presupuesto en tu ayuntamiento. Si este paso te resulta tedioso, te lo podrá gestionar directamente la empresa que te haga reforma.

Para pequeñas reformas de mantenimiento como pintar la casa, mejorar los yesos, cambio de instalaciones…. no es necesaria una licencia. Eso sí, siempre y cuando afecten a una sola vivienda y el edificio no sea de carácter protegido.

Ten en cuenta que, en función de la normativa aplicable en tu ayuntamiento, los requisitos de tramitación de permisos y el tiempo de espera pueden variar. Por lo que es fundamental que preguntes para conocer los requisitos específicos de tu zona de residencia.

 Qué tipo impositivo aplica: 10% o 21% de IVA

Todos los productos y servicios van sujetos a un impuesto, las reformas también. Al igual que sucede con los productos, no todas las obras llevan el mismo tipo de IVA en España. En función de las características de la obra o reforma, el tipo impositivo que te aplique puede ser del 10% o 21%.

Como regla general, se aplica el 10% de IVA si se cumplen esto tres requisitos en una reforma común:

Además, las obras de rehabilitación también se gravan al 10% de IVA si cumplen con estos dos requisitos:

  • Dentro del global del proyecto, las obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas suponen más del 50% del coste.
  • El importe total del proyecto debe de ser superior al 25% del precio de adquisición de la edificación (excluyendo el valor del suelo).

En el resto de casos, tipo de IVA aplicable a las obras y reformas es del 21% según la Agencia Tributaria.

Qué profesional contratar

Contratar a profesionales cualificados es lo más importante en cualquier servicio. Independientemente de si se trata de una obra mayor, menor o una pequeña reparación, dejar tu vivienda en las mejores manos es fundamental.

Si quieres estar tranquilo a la hora de contratar tu reforma, el profesional que elijas tiene que poder aportarte unas garantías mínimas:

  • El profesional debe tener un seguro de responsabilidad civil: esto te garantizará que, si surgiera algún problema con el proyecto, especialmente con terceros, el profesional pueda responder y tu presupuesto no se dispare. Por ejemplo, imagínate que tu vecino dice que, tras tu reforma, le ha aparecido una grieta en la pared. Si tu profesional tiene seguro de responsabilidad civil, este tipo de incidencias quedarán cubiertas.
  • Haz seguimiento de las modificaciones de presupuesto: evita que tu presupuesto inicial se te dispara y pídele a tu profesional que te indique cuáles van a ser las variaciones de precio antes de hacer una modificación. Lo ideal es que des tu visto bueno al nuevo importe antes de que se pongan manos a la obra y el profesional te facture por el nuevo trabajo finalizado.
  • Solicita tu factura: tener una factura de tu reforma te servirá como garantía de hasta dos años para cualquier desperfecto que puedas identificar después de la obra. Es importante que en dicha factura aparezcan todos los datos del servicio y del profesional. Si el profesional que seleccionas es autónomo, deberá estar dado de alta como tal y tener un recibo del pago de la cotización actualizado. Si no, no te podrá proporcionar una factura válida.

En este post has podido descubrir cuáles son los elementos fundamentales a tener en cuenta para que tu reforma salga bien. No obstante, cada proyecto es único y puede tener particularidades adicionales.

Si estás pensando en hacer una reforma o incluso ya has empezado a buscar quién quieres que te la haga, asesórate con profesionales cualificados, como arquitectos o ingenieros, que te confirmen cuál es la mejor manera de que tu proyecto salga perfecto.

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Escrito por:KUIKO

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