Viajar hospedándote en casas locales se ha convertido en la opción favorita de quienes no quieren perderse ni un detalle.

Una forma sencilla y económica de recorrer el mundo con un plus añadido: vivir desde dentro la cultura y tradiciones de sus anfitriones.

Cada vez son más los que se apuntan a dejarse conquistar por la belleza que esconde Sudamérica. Una vasta región que no deja a nadie indiferente, y por la que gracias a su abierta manera de ser y su idioma – que es también el nuestro – podrás recorrer a tu ritmo y en tus términos.

Una arquitectura única, con tradiciones y costumbres que sobreviven a la agitada historia del continente y son testigos del paciente, pero perpetuo, paso del tiempo.

Te presentamos cuatro países de América del Sur dispuestos a abrirte sus puertas y compartir sus secretos.

 Cuba

 Si eres un apasionado de la arquitectura, Cuba es tu destino ideal. Te invitamos a descubrir una tierra de la que brotan casas como si fueran flores; de todos los tamaños y colores.

Hospedarte en las residencias tradicionales cubanas te permitirá descubrir La Habana más autentica.

La principal característica de este tipo de viviendas son los colores que las visten. Si por algo conquista el estilo cubano las miradas del turista, es por ser multicolor.

Desde fachadas hasta interiores, no queda esquina que se libre de la explosión de tonalidades que inunda todo el país.

En el interior de las viviendas encontrarás una clara muestra de la decoración tropical: la abundante y exótica vegetación de la zona.

Otra peculiaridad del interior de las viviendas es el contraste entre los marrones oscuros de techos y suelos y las llamativas tonalidades de las paredes.

La arquitectura cubana tiene la capacidad de conquistar a su visitantes gracias a su dispares, desgastadas y espectaculares fachadas, y al amplio abanico de estilos que se unen para crear un país único en el mundo.

Elementos del Modernismo, del Art Decó y el estilo de los años 50 conviven para mezclarse en una cultura que parece haberse anclado unas décadas atrás en el tiempo.

 Colombia

 Colombia esconde auténticas maravillas arquitectónicas de estilo colonial.

Este tipo de viviendas representan un choque de culturas a través de los siglos, capaces de crear una fusión que sobrevive al paso de los años y nunca pasará de moda.

Estas casas provienen de la unión entre la cultura indígena y la española, creando un país que rebosa historia, diversidad y belleza decorativa.

Esta combinación entre dos culturas es palpable tanto en las ciudades más grandes como en las poblaciones más pequeñas.

La clave de su distinción reside en mezclar características decorativas europeas pero adaptadas a los materiales del país.

Este estilo se define por sus líneas y la sencillez de sus formas. Los interiores se adornan con textiles y detalles en madera.

Sus exteriores se visten de blancos, tonos almendra y pigmentos ocres. Estos colores se mezclan con aquellos característicos de la cultura indígena; alegres y coloridos.

Los suelos de este tipo de casas se cubren con particulares losetas de barro rojo. Este revestimiento regala un incomparable y característico color escarlata a todas las estancias, y ayuda a refrescar sus interiores en los días más calurosos.

Brasil

 Brasil acoge una manifiesta variedad de estilos arquitectónicos residenciales en cada ciudad, pueblo y barrio.

Si durante tu estancia en Brasil quieres conocer su cultura desde dentro, te recomendamos alojarte, o al menos visitar, una Maloca.

Estas son las viviendas que construyen y habitan los indígenas de la zona. Su estructura se sostiene sobre una serie de pilares de madera.

Se trata de una vivienda comunal ancestral, de gran tamaño y en cuyo interior convive toda una familia.

Toda la estructura está hecha a partir de madera de eucalipto, diseñada para sobrevivir a los embates del calor, la humedad y las lluvias.

Gran parte de las Molacas se elevan ligeramente del terreno.

Esto no solo evita los estragos del agua en la época de fuertes lluvias torrenciales, sino que también es un regulador natural de la temperatura durante el resto del año.

La parte superior de la vivienda se cubre con paja tejida. Su posición y el material ayudan a que el agua se deslice y la vivienda no se inunde.

Todas estas medidas ponen en evidencia que la vida de sus residentes se encuentra en una constante lucha contra la naturaleza.

Toda la vida familiar y social tiene lugar entre las cuatro paredes de la Maloca. Sembrar o almacenar alimentos, llegar a un consenso o resolver un conflicto.

República Dominicana

La República Dominicana se presenta como el paraíso de cualquier turista. Clima tropical, colores y playas de arena blanca se ponen a su disposición para un verano de cine.

La principal característica de las viviendas tradicionales dominicanas es el material que las arropa; madera en todas sus formas, tipos y tamaños.

Los elementos decorativos por excelencia son los tragaluces sobre puertas y ventanas, así como las cresterías.

El color se consolida como atributo protagonista de este tipo de viviendas; tonos vivos y brillantes como amarillos, turquesas o verdes.

Gracias a las cálidas temperaturas del país, la vida tiene lugar en las calles, reservándose el interior de las viviendas únicamente para dormir. Se caracterizan por su forma rectangular y su situación desorganizada respecto a las casas colindantes.

Los amantes de la variedad cromática encontrarán en sus interiores un color distinto para cada pared, dando lugar a viviendas con mucha personalidad.

Como habrás podido comprobar, el color es una de las características principales de las construcciones latinoamericanas.

¿A qué esperas para llenar tus paredes de nuevas tonalidades?

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Escrito por:KUIKO

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