Tras doblegar la curva de contagios del coronavirus, Europa se abre de nuevo a todos sus vecinos. El turismo vuelve a despertar de su largo letargo para sacarnos de nuestros hogares y llevarnos a los de nuestros compañeros de la Unión Europea.

Aprovechando la libertad de movimiento de la que disfrutamos este verano por el espacio europeo, te proponemos darle un giro de 180 grados a tus vacaciones de sol y playa, y trasladarte con nosotros a cuatro destinos europeos que conoceremos a través de las particularidades de su arquitectura y viviendas.

Gracias a numerosas webs de viajes, este periodo estival puedes descubrir la cultura, tradiciones y maneras de vivir de nuestros vecinos europeos hospedándote en las cientos de miles de casas que se alquilan.

Esta no es solo una alternativa más económica para viajar, sino una opción más auténtica de hacerlo.

Sea cual sea el destino europeo que tengas en mente, hay un anfitrión local esperando para abrirte las puertas de su hogar.

Descubre cuatro tipos de casas europeas en las que alojarte este verano

 

Países Bajos

Las casas de los Países Bajos tienen muchísima personalidad.

La disparidad de altura de sus edificios, los colores que las maquillan y protegen del inclemente clima exterior y el abanico de estilos de sus fachadas. 

Las escaleras de las casas tradicionales holandesas son muy estrechas y empinadas. ¿El motivo? Ahorrar espacio en un país que vive en constante lucha contra las mareas, y cuya única manera de crecer es apretándose para sacar pecho.

Los edificios más característicos en el casco histórico de las principales ciudades de los Países Bajos solían ser antiguos almacenes. Esto responde a un pasado en el que el comercio y su apertura al mar caracterizaban su economía.

Con los años, sin embargo, este tipo de construcciones se ha revitalizado para dar lugar a elegantes hogares que podrás habitar si pasas por alguna de sus grandes ciudades.

En un paseo por alguna de estas, podrás observar que algunas de las fachadas se inclinan hacia delante y que de ellas todavía cuelgan poleas.

Las fachadas están muy inclinadas hacia delante, y muchas de ellas conservan aún las poleas que usaban los mercaderes que habitaban las plantas superiores para izar los materiales y mercancías preciosas que guardaban en la planta inferior.

Las crecidas de los canales podían suponer la quiebra absoluta de un negocio, y este ingenioso sistema ahorraba disgustos y dolores de espalda a los mercaderes del pasado.

Sin embargo, lo que seguro que te llamará la atención serán sus amplias ventanas. Enormes portillos que aprovechan al máximo la entrada de la escasa luz norteña, restándole intimidad y privacidad a sus habitantes.

 

Portugal

Portugal se ha convertido en uno de los paisajes urbanos más característicos y bonitos de Europa.

También conocido como el país de los azulejos; las fachadas, suelos e interiores de los hogares lusos se visten de este material que permite mantener las temperaturas más frescas durante el verano.

La baldosa es tan importante para Portugal, que se ha convertido casi en un sello de identidad de su cultura.

De hecho, este material no solo se utiliza para embellecer sus interiores. En el exterior, las fachadas de baldosa cuentan la historia de quiénes habitaron – tiempo atrás – estos edificios.

Un paseo por el casco antiguo de Oporto o Lisboa nos puede trasportar cientos de años atrás al pasado, y es una pena ver que en algunos edificios en ruinas, las baldosas se van desprendiendo de su pared como si fuesen escamas.

Otro aspecto que posiblemente te llame la atención es la decoración llena de contrastes. El blanco del mármol, los tonos tierra de la madera y el toque rústico de las rocas se mezclan en los interiores más tradicionales.

Este verano no pierdas la oportunidad de alojarte en una casa tradicional portuguesa y conocer por dentro una arquitectura única en el planeta.

 

Noruega

Minimalismo, diseño funcional y materiales de origen natural hacen del interiorismo noruego un producto fácilmente exportable y asimilable por cualquier cultura a nivel mundial.

Y es que el interior de las casas noruegas rinde culto al concepto de hogar. Debido a sus frías temperaturas a lo largo de todo el año, el hogar noruego se ha convertido en el centro de la vida social y familiar que imitan todas las sociedades escandinavas.

En el exterior, la arquitectura noruega es un vestigio de su pasado pescador y su futuro cosmopolita. Grandes estructuras de madera que salpican las orillas de los ríos, lagos y canales se mezclan tierra adentro con exuberantes edificios de diseño, obra de arquitectos como Kjetil Trædal Thorsen o Sverre Fehn.

 

 

Grecia

 Si este verano quieres alojarte en una casa tradicional griega, conoce de antemano todos sus secretos.

La característica más común de este tipo de viviendas son los materiales con los que están construidas; blancas paredes encaladas, redondeadas y muebles de madera que parecen emerger del interior de las paredes.

Los grandes muros blancos que forman paredes, techo y suelo dan una sensación – al entrar en su interior – de que nos envuelven las manos de quién ideó el edificio.

Los tabiques de madera u otros materiales que encontrarás en los hogares griegos sirven para facilitar el paso del aire fresco por todas las estancias de la vivienda. Las contraventanas cumplen con un propósito parecido, impedir que el aire caliente o la luz del sol se cuelen en el interior.

 La mayoría de casas griegas están pintadas de blanco y azul, en todas sus tonalidades, y a pie de calle, se puede observar que muchas ventanas se han adornado con infinitos colores. Quizá para poder distinguir una vivienda de otra.

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Escrito por:KUIKO

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