En España, al igual que en otros países mediterráneos, las empresas que más sufrirán los efectos del coronavirus serán los bares, cafeterías y restaurantes.

Saber leer, entender y satisfacer las nuevas necesidades y tendencias de consumo de la sociedad que surja tras la cuarentena, marcará la diferencia entre un restaurante abierto y uno cerrado permanentemente.

Desde KUIKO, queremos ayudarte a levantar la persiana.

Por eso hemos reunido en este blog una serie de arreglos o reformas que deberías llevar a cabo en tu restaurante para que una vez lo abras, no lo tengas que volver a cerrar.

Aire acondicionado y climatizador

 El Sol seguirá quemando, y lo hará durante miles y miles de años.

Con o sin coronavirus, volveremos a sufrir un julio y agosto de espanto. Una rápida llamada a un técnico cualificado puede ayudarte a no sudar la gota gorda antes de tiempo.

De hecho, el sistema de climatización de tu local necesitará una limpieza en profundidad.

Los ácaros llevan meses y meses esperando a que enciendas el aire acondicionado para echársete encima.

Estos microorganismos pueden causar más de un estornudo en tus clientes.

¿Te puedes imaginar cómo se sentirán tus clientes si oyen un estornudo en la sociedad post-COVID19?

Un inocente “achís” por la alergia o por un resfriado puede escucharse tan fuerte como un disparo. Y dar a entender que no has desinfectado adecuadamente o que has dejado entrar a alguien enfermo en tu local puede convertirse en una pesadilla.

Seguridad e Higiene a la entrada

Otra de las medidas que tendrás que tener en cuenta antes de abrir tu negocio, será el control de entrada a clientes.

Van a ser tiempos difíciles y extraños, al menos durante un par de años o hasta que se encuentre la vacuna definitiva contra el coronavirus.

Ya que todo el mundo puede estar contagiado, se habilitarán e impulsarán herramientas para garantizar que los clientes que accedan al interior del local no sean peligrosos para el resto.

La primera, y más evidente, será la instalación de dispensadores de gel hidro-alcohólico para limpiarse las manos antes de entrar en el restaurante.

La segunda, y que más problemas puede suponer para una PYME, es la instalación de un medidor de temperatura a la entrada del local.

La realidad es que un poco de sentido común y algo de organización puede ahorrarte muchos costes.

Los profesionales recomiendan ceñirse a unas horas de entrada para gestionar las reservas, como ya se hace en muchos restaurantes en Madrid o Barcelona. “La mesa es para las 21:00. A las 22:30 tendrá que quedar libre”.

De esta manera, el metre, o en su defecto el camarero encargado de gestionar las reservas, estará 5 minutos ocupado a la entrada tomando la temperatura de los comensales con un termómetro infrarrojo.

Más distancia entre comensales

 Lo que supone menos mesas y menos clientes.

Adiós a escuchar la molesta conversación que tienen tus vecinos de mesa.

Se tendrán que estudiar fórmulas para asegurar la viabilidad y rentabilidad de los restaurantes.

Ya empiezan a verse imágenes de restaurantes que han dispuesto pantallas de plexiglás entre comensales. No es del todo descabellado planteárselo hasta que las autoridades sanitarias tengan un protocolo más acertado.

Este distanciamiento social castigará a los restaurantes más pequeños e íntimos, y especialmente a aquellos que sean muy estrechos.

Según el plano arquitectónico de algunos de estos locales, te recomendaríamos ampliar el espacio destinado a los comensales y restarlo, en la medida de lo posible, a la cocina y almacén.

¿Por qué? Sigue leyendo.

Nuevas tendencias de consumo

 No solo cambiarán los restaurantes, también cambiarán los consumidores y el tipo de consumo que realizan. En los próximos años se hará aún más evidente la tendencia de consumir productos sostenibles y de km.0.

Como ya venía haciendo desde los últimos años, el consumidor seguirá buscando y premiando la cercanía en el origen de los alimentos que consume.

La crisis económica despertará aún más su compromiso con el consumo local y de temporada. Esto podrá aprovecharse en la cocina para reducir el tamaño destinado a almacenar congelados.

Sin embargo, el factor más determinante será el potencial delivery de los restaurantes. Esta es la clave, dicen los expertos, para sobrevivir durante estos próximos años.

El consumidor medio seguirá queriendo comerse una hamburguesa con patatas fritas un jueves a la noche o un plato más healthy después del entrenamiento de los domingos, pero preferirá hacerlo en su propio domicilio.

Para que los restaurantes tengan en su mano ser competitivos en el escenario de la comida a domicilio, muchos tendrán que lanzar una carta de productos para el domicilio. Platos o recetas que, si bien tendrán todo el sabor y saber hacer de chef, podrán prepararse en tiempo record.

También se tendrá que trabajar estrechamente con riders y mensajeros para facilitar su recogida.

Una de las opciones más populares, incluso antes de esta crisis, eran las ventanas de entrega de pedidos a domicilio.

Estas evitaban que los riders, en su mayoría sudados, algunos con música en su móvil y otros cargando abultadas mochilas, rompiesen la magia del comensal que está dentro del restaurante.

Ahora será casi obligatorio hacerlo. Se agilizará así la recogida de pedidos, mientras se garantiza el distanciamiento social de este colectivo.

En resumen, sobrevivir o extinguirse como negocio depende de la rapidez con la que un restaurante sea capaz de llevar a cabo las reformas necesarias para seguir atrayendo a consumidores.

Encuentra a los profesionales que necesitas para las reformas o mantenimiento de tu restaurante en nuestra web.  

Escrito por:KUIKO

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