Hace apenas un par de semanas, la Cumbre Mundial del Clima tenía lugar en Madrid ante la curiosa mirada de turistas extranjeros y provincianos, gente que realizaba las primeras compras de Navidad en sus arterias principales y madrileños de toda la vida a los que, eso de colapsar los medios de transporte público, no les encajaba demasiado bien en su atareada rutina de fin de semana.

A la cita se invitó a políticos, expertos y activistas de todos los rincones del planeta para dialogar, debatir y co-crear posibles soluciones al que ya se postula como uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI: el calentamiento global y la consecuente crisis que sufre la naturaleza.

Una vez terminadas las conferencias y habiéndose despejado ya el polvo mediático que cubría el evento, las conclusiones son bastante obvias.

 Al ser humano le gustan mucho las palabras, pero nuestro planeta lo que necesita son hechos. Hechos tangibles, materiales y concretos que son imposibles de ignorar.

En KUIKO somos expertos en dar soluciones a los problemas de las personas y, desde nuestra más sincera humildad, nos gustaría aportar nuestro pequeño granito de arena a la gran Cumbre del Clima que tuvo lugar en Madrid.

Colaborando con aquellos que, no contentos con llenarse la boca de promesas vacías, se arremangan la camisa, se enfundan las botas de trabajo y se ponen manos a la obra.

Casas sostenibles u ecológicas: una breve definición.

Se podría definir este tipo de construcciones como aquellas que, garantizando unos estándares de habitabilidad, conllevan un mínimo consumo energético.

Además de esto, para que un hogar se considere como ecológico, deberá estar construido con materiales sostenibles, generará su propia energía y aprovechará al máximo los recursos naturales de los que disponga (lluvia, tierra, sol, viento) sin por ello ejercer daño al ecosistema en que se encuentra.

Con estas tres nociones sobre las casas ecológicas, ya podemos empezar a entender por qué fomentar su uso y popularizar su adopción entre el gran público es tan importante para salvaguardar el buen estado del medioambiente.

La realidad es que compaginar una rutina de 9 a 6, unos hábitos sociales urbanitas o un estilo de vida actual choca de frente con irse a vivir al campo pero – siempre hay un pero – replantearse de manera radical la manera en que vivimos en las ciudades puede ayudarnos a incorporar en nuestros hogares algunas de las ventajas (tanto para el bolsillo, como para el planeta) de las casas ecológicas

Examinemos las razones por las que vivir en una casa ecológica es mejor para todos.

Ahorras energía

 Si has leído la definición anterior, te haces a la idea.

Muchas casas ecológicas producen su propia energía, con lo que tú también puedes disminuir tu dependencia energética y hacerte verde.

¿Cómo? Si tienes terraza, instala paneles solares para cosechar tu propia energía. Si tu edificio pertenece a una comunidad de vecinos o estás de alquiler, habla con el propietario o el administrador de la finca. Puede que os interese hacer una inversión a largo plazo y comenzar a consumir menos en vuestras tarifas mensuales.

Por otra parte, ahorrar energía también supone aislar mejor vuestros techos y paredes para que tanto la calefacción como el aire acondicionado sean más efectivos. Manteniendo el calor en el interior durante más tiempo en el primer caso y evitando que se cuele dentro durante los meses de junio, julio y agosto en el segundo.

Alargas la vida de los materiales

Uno de los principales frentes de acción frente ante el cambio climático es la reducción del consumo de materiales no reciclables o que cuenten con un ciclo de vida corto (casi de usar y tirar, vaya).

Si estás planteándote una reforma en tu hogar, te proponemos que la hagas más sostenible. ¿Cómo? Opta por materiales de construcción de la mejor calidad posible, ya que requerirán menos reparaciones y ninguna sustitución.

Puedes decantarte por la piedra, la pizarra o la madera siempre que estas sean de origen natural.

Mejoras la salud de sus habitantes

Todavía son muy sonadas las noticias sobre el uso de amianto en el metro de Madrid y las consecuencias fatales que ha tenido para la salud de conductores, operarios y demás equipo técnico.

Elegir materiales naturales y carentes de químicos o tóxicos se traduce en menos enfermedades para los miembros del hogar. Otra buena razón por hacer una inversión a largo plazo y pagar el extra que suelen costar los materiales naturales de alta calidad.

Reduces tu huella ambiental

 Esta razón todavía es completamente inocua para tu bolsillo. No ahorra, no genera beneficios, no se traduce en ningún tipo de resultado para ti. Igual algún conocido simpatiza contigo y te invita a una cerveza por ser un ciudadano tan concienciado.

Puedes ser la envidia del barrio diciendo que eres invisible para el planeta, pero sobre todo, puedes adelantarte a la legislación que viene. Si los políticos saben hacer algo es inventarse normas y ponerlas a funcionar de la noche a la mañana.

Adelantarte hoy mismo a todas las multas y restricciones que implicará en un futuro el hecho de vivir en una casa convencional, sin paneles solares por los cuatro costados y construida a partir de materiales no sostenibles te ahorrará muchísimo dinero a largo plazo.

Y si no se multa o penaliza vivir en viviendas convencionales, se bonificará hacerlo en casas ecológicas. Con, por ejemplo, algún tipo de ayuda económica a final de mes o pagar menos impuestos en tu declaración de la renta.

Sea como sea el futuro que nos espera, necesitará de muchas medidas concretas para salvar al planeta. Transformar tu hogar en una vivienda sostenible no requiere de mucho presupuesto.

Puedes empezar a hacerlo paso a paso, siempre con la ayuda del equipo de profesionales que más se ajuste a las necesidades de tu proyecto.

Escrito por:KUIKO

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