Como profesional de limpieza debes tener en cuenta todo lo que necesitas para que la oficina a la que le prestes el servicio quede impoluta y tu cliente satisfecho. Ese es el objetivo, y para lograrlo, aquí te ayudaremos a organizarte dándote los mejores consejos. Para que vayas donde vayas, siempre dejes por todo lo alto el servicio de tu empresa.

Es probable que la empresa a la que le prestes el servicio ya disponga de productos de limpieza, pero de no ser así, es mejor que sepas todo lo que necesitarás.

¡Toma nota!

Área de trabajo

Es muy común que las oficinas tengan alfombras, moquetas, superficies tapizadas, muebles con carriles, entre otros, por lo que es indispensable que cuentes con una aspiradora. Esta te ayudará a quitar el polvo y la suciedad en los lugares más difíciles. Es importante que sepas cómo usarla correctamente porque, aunque parezca sencillo, puedes llegar a rayar superficies si no colocas los accesorios apropiados.

Te damos más detalles sobre cómo usar cada uno:

  • Cepillo turbo:

Se ha diseñado especialmente para limpiar a fondo alfombras y moquetas. El cepillo es impulsado por una turbina que penetra profundamente en las alfombras. Debes tener precaución en los suelos frágiles ya que puedes ocasionar daños.

  • Mini cepillo turbo:

Este accesorio no está incluido en todas las aspiradoras, pero si cuentas con él, este cepillo te servirá para limpiar sillas de tela, sofás y alfombras pequeñas.

  • Cepillo para el parquet:

Las cerdas de nylon eliminan suavemente el polvo. Entra en los espacios de difícil acceso gracias a su perfil fino. Es especial para el suelo duro o parquet ya que trata el suelo con más delicadeza.

  • Cepillo de doble posición:

Éste es muy versátil ya que por adaptarse a dos posiciones es más fácil limpiar suelos duros y alfombras. El inconveniente, es que este accesorio suele pegarse al suelo duro, pero lo puedes evitar controlando la potencia de la aspiradora.

  • Boquilla plana y larga:

Este accesorio se utiliza para llegar a lugares de difícil acceso como los espacios entre los muebles, detrás o debajo de ellos.

En cuanto a los teclados, que seguro te encontrarás con más de uno, te recomendamos que debes llevar los materiales adecuados para quitarles la suciedad. Como sabes, tienen muchas ranuras y pliegues que son muy complicados de limpiar, por eso un buen cepillo te ayudará. Si ves que se te complica, tranquilo, humedeciendo el cepillo con un poco de alcohol lo solucionarás.

Es de lo más normal ver oficinas con muchos objetos sobre los escritorios, estanterías altas y quizá algunas telarañas en el techo, por eso, entre los materiales que no pueden faltar están el plumero y las bayetas. Además, son ideales para pantallas y ratones. Sin duda, con estos te será más sencillo realizar una limpieza más puntual en los lugares delicados o de difícil alcance.

Otro punto importante es lleva siempre espray para los muebles. Si no conoces qué debes limpiar en concreto, lo mejor es que uses un producto genérico, pero siempre teniendo la seguridad de que no es fuerte o dañino porque podrás dañar otros objetos.

Uno de los productos más simples y con mejores resultados es la mezcla de agua con vinagre. Te ayudará a quitar todas las manchas dejando cada cosa reluciente. También entre los básicos se encuentra el ya mencionado alcohol, que te ayudará a limpiar y desinfectar.

Cristales y espejos

Los tienen todas las oficinas, así que lo mejor es que tengas preparado un kit: rasqueta con labios de goma, detergente limpiacristales o una mezcla de agua con amoniaco o vinagre, trapos de algodón puro, bayetas, un rollo de papel espeso de cocina y, si es necesario, escalera para zonas altas, techos e iluminación.

Aseos

Entre los básicos para limpiar una oficina, no pueden faltar el cubo y la fregona. Además, deberás llevar guantes (esto es para ti), esponjas y bayetas (diferentes a las que usas para la oficina). Lo recomendable es que tengas dos adicionales, una para el inodoro y otra para el lavabo, para así evitar la contaminación cruzada de bacterias.

Para la desinfección de esta área deberás llevar productos que contengan alcohol, lejía, amoníaco u otro desinfectante especial para baños. Además, las pastillas para el inodoro ayudarán a mantener la limpieza por mucho más tiempo, lo cual hablará muy bien de tu servicio.

Es importante que lleves todos los productos necesarios, pero fíjate muy bien en las combinaciones que haces. ¡Atento con estas mezclas!

  • Lejía con amoniaco:

Los productos más utilizados en la limpieza cuando se juntan pueden expulsar vapores que dañen el sistema respiratorio.

  • Lejía y vinagre:

Son excelentes sustancias desinfectantes, pero ambos líquidos utilizados al mismo tiempo producen vapores que pueden generar quemaduras en los ojos.

  • Lejía con alcohol en gel:

La combinación de estos químicos genera cloroformo y ácido muriático. Sustancias que pueden ocasionar daños en el sistema nervioso, pulmones, riñones, hígado, ojos y piel. Y entre los daños “leves” provocan nauseas y mareos.

  • Vinagre con bicarbonato de sodio:

El vinagre es ácido y el bicarbonato es alcalino, y cuando ambas sustancias se combinan, se neutralizan, es decir, no vas a limpiar nada. Y si guardas esta combinación en un recipiente, ¡cuidado, puede explotar!

  • Vinagre con agua oxigenada:

No parecen sustancias nocivas, pero al mezclarlas pueden ocasionar picor de ojos y dañar la nariz, la garganta, los pulmones y la piel.

  • Lejía con otros productos de limpieza:

Si utilizas productos como limpiacristales, limpiadores para el inodoro o detergentes para lavavajillas y los mezclas con lejía, se producirá gas cloro, cuya exposición a él podría causarte problemas respiratorios u oculares.

  • Productos de marcas diferentes:

Se suelen combinar con la intención de un refuerzo de propiedades, pero no es así, cada marca utiliza distintos componentes, por lo que al mezclarlos podrías generar una reacción.

Una vez tienes todos los materiales, ¿qué debes tener en cuenta para la limpieza de las zonas comunes?:

En esos espacios de tránsito como el interior de portales, escaleras, ascensores, patios, azoteas transitables, cuartos de calderas, baños y cualquier otro tipo de espacio altamente frecuentado, deberás estudiar el horario para la realización de las tareas, el tiempo que te llevarán, los productos y la maquinaria que usarás. Dado que son áreas que se ensucian con más facilidad, la limpieza de zonas comunes se basa en la periodicidad.

Otro factor a tener en cuenta para conseguir buenos resultados es conocer el conjunto de espacios, superficies y características particulares de cada una, además de determinar cuánto personal necesitas para cumplir con la tarea que pide la empresa contratante. Para lograrlo es importante que hagas un estudio previo y que planifiques todo, paso a paso, para evitar pérdidas de tiempo y sobre costes innecesarios.

Uno de los espacios más transitados es el portal. Por eso es más sensible a acumular suciedad, y necesita mayor limpieza, por tanto, ésta debe ser frecuente. En este espacio deberás considerar cómo es el suelo, porque dependiendo del material de este, deberá ser barrido o aspirado, fregado o pulido. Aquí te explicamos mejor cómo limpiar cada uno:

  • Alfombras y moquetas:

Para la limpieza de este tipo de suelos, te recomendamos utilizar la aspiradora. Si quieres evitar que la suciedad se acumule, lo mejor es que hagas una limpieza periódica, puede ser 3 veces a la semana si no es un lugar muy concurrido, de lo contrario es preferible que la limpieza sea diaria.

  • Suelos de madera:

Este tipo de suelos requieren mucha atención ya que son bastante delicados. Para limpiarlos te recomendamos pasar la aspiradora con el accesorio adecuado y utilizar una fregona que no esté muy húmeda. Puedes utilizar detergentes especiales.

  • Vinilos:

Estos suelos están hechos con PVC, el cual es muy resistente, duradero y fácil de limpiar ya que te bastará con solo usar el cepillo de barrer o la aspiradora. Por último, puedes pasar la fregona con un producto especial.

  • Suelos de corcho:

Se trata de uno de los suelos más delicados y para limpiarlos es preferible que utilices agua caliente con un poco de vinagre, humedezcas la fregona con esto (que quede bien escurrida) y pasarla con mucha delicadeza procurando que se seque rápidamente para que el suelo no absorba el agua.

  • Azulejos y juntas:

Son sencillos de limpiar y sin importar la cantidad de agua que uses, no se van a deformar. Te recomendamos que pases la aspiradora o el cepillo de barrer y luego utilices la fregona y un producto específico. Si quieres una limpieza más profunda, que te ayudará con las juntas, puedes utilizar vapor (esto requiere una máquina especial). Otra opción que tienes para la limpieza de las juntas es pasar enérgicamente un cepillo duro con detergente jabonoso o cloro.

  • Piedra natural:

Este material es tan elegante como duradero y lo mejor, muy fácil de limpiar. Para ello, solo necesitarás el cepillo de barrer, la fregona y un detergente neutro. Con el tiempo este tipo de suelos pierde el brillo, por lo que puedes pulirlo.

Encontrar el momento adecuado para realizar la limpieza, es primordial. Conoce en qué horario transitan menos personas, para que puedas realizar las tareas sin interrupciones, evitando además posibles accidentes por suelos mojados o cables de los aparatos eléctricos que estés usando. Lo recomendable es que se realice a primera hora de la mañana, antes de que el personal comience a llegar a la oficina.

Por otro lado, ten muy en cuenta que, dependiendo del espacio, los materiales que deberás utilizar serán industriales o no. Lo más importantes es que conozcas bien dónde realizarás la limpieza y que vayas preparado para todo.

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Escrito por:KUIKO

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